jueves, 23 de mayo de 2019

Mi pueblo en el periodo de la GC y el Obispo de Barcelona.

Irurita y "Catalunya Cristiana"


Mosén Jordi Boltà Cañellas fue mi párroco desde que tengo uso de razón. Había perdido en los días de la persecución religiosa a su padre, que escondía en su casa al párroco del pueblo. Los dos fueron asesinados. Sucedió en Corbera de Llobregat.

Cuando en los años 80 apareció la publicación semanal de “Catalunya Cristiana”, siempre decía: “-Cuando se titule “Catalunya Católica”, solicitaré más ejemplares”. Después su sucesor al frente de la parroquia de San Juan María Vianney, en el popular barrio de Sants-Las Corts, fue director durante muchos años de Catalunya Cristiana, durante el pontificado del Cardenal Carles. Fue entonces cuando me hice suscriptor de dicho periódico, que recibo puntualmente. Últimamente ha tomado una línea editorial algo politizada. Pero, lo sigo recibiendo.

Cuando, a vuelta de las vacaciones, he tenido un rato para echar un vistazo a sus páginas (siempre encuentro noticias sobre las actividades parroquiales que en las diferentes diócesis se realizan en torno a los mártires de la persecución religiosa) me encuentro una noticia que de novedosa tiene poco.

Con poca profesionalidad y, como noticia de la Redacción, en el nº 1.820 (que corresponde al 10 de agosto de 2014), se titula en una media página (en la 17):

Noves notícies sobre el bisbe Irurita
 
Sí. Tal cual. Y claro, uno espera que, con tal titular, se clarifique por fin lo que bastantes, con mucho interés, han levantado como verdadera maraña informativa desaclarándonos que sucedió con el Obispo mártir de Barcelona.

Una nueva noticia de este fin de semana fue la victoria del Atlético sobre el Madrid. Nueva noticia ha sido la muerte del fundador del Corte Inglés. O que ayer al Espanyol le pasó el Valencia, en Mestalla, como una apisonadora… pero dar como novedosa las patrañas indemostrables de historietas de la masonería NO PARECE SERIO.

A los resultados que ofrece la ciencia, Ustedes siguen ofreciendo ciencia ficción indemostrable, persistente pero INDEMOSTRABLE.

El prestigioso profesor Etxeberría habla de un 99% de probabilidades de que científicamente, durante el pontificado del cardenal Ricardo María Carles, las investigaciones determinan que el Obispo Irurita está enterrado en la capilla del Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona y ustedes afirman cosas que llevan decenios dichas y publicadas¿?

El periodista de La Vanguardia Josep Mª Soria ya publicó en diciembre de 2006 toda esta pseudo-información y el nº 104 de la revista Sapiens, dedicó en junio de 2011: ¡9 páginas y la portada! Estamos en 2014 y todavía nadie ha demostrado CIENTÍFICAMENTE, que los doctores Carracedo y Etxeberría hayan mentido en su informe del año 1999.

Si tú dices que:
Catalunya Cristiana se ha ocupado varias veces del enigma del Obispo Irurita, de la posible fecha y de las circunstancias de su debatida muerte… DUDAS DE LA CIENCIA.
Si lo rodeas de un halo de misterio: “Ahora presentamos la versión de un sacerdote catalán, que prefiere permanecer en el anonimato” ¿De quién hablan de Mosén Sospedra y su prescindible libro “La misteriosa muerte del santo mártir Obispo de Barcelona”…
Con frases como: “Sobre el que va pasar després, el general Ungría no ho sabía amb certeza, però, pels informes que tenia, plantejava dues hipòtesis”… O sea que frente a la CIENCIA se nos plantean “nuevas” hipótesis de los años 40-50… ¡vaya tela!
Ya saben, lo de siempre, que Irurita muerto de pena por sus curas asesinado fue llevado a Bélgica para llorar por su falta de valentía (mataron a sus sacerdotes, en número salvaje, y él se salvó)… Y si no, tal vez, fue asesinado al modo del Obispo Polanco… en una retirada, en cualquier barranco gerundense…
¡Miren, es más fácil desenmascarar todo esto y decir:

“-No queremos que beatifiquen al Obispo Irurita. No lo sentimos nuestro. Nos espeluzna pensar que un Obispo navarro nos represente con su santidad y martirio… Queremos mantener estas historietas de confabulaciones masónicas y de persecuciones y huidas de agentes secretos…” Yo que sé… lo que se les ocurra… Pero dejen de hacer el ridículo…
 
Si los francmasones, como afirma el artículo, hubiesen estado detrás de esta desaparición, ¿ustedes en serio creen que no hubiesen dado luz y taquígrafo a esta historia para ridiculizar a la Iglesia Católica y a Franco, su máximo exterminador?
 
Ustedes creen que es serio que, frente a un estudio científico de las personas más prestigiosa en ese campo de España (y hoy en día, el doctor Exteberría en el mundo entero), opongan afirmaciones del estilo: “L´altra hipòtesi és que el bisbe hagués mort a la retirada, como va pasar amb el bisbe de Terol”… pero por Dios, si la muerte martirial del Obispo Polanco está narrada al detalle…
 
Antes de escribir un artículo, en lugar de posicionarse en el establishment de lo que se desea oír, o nos dan datos científicos o déjenlo estar, porque así únicamente están haciendo el ridículo. A ciencia, ciencia…

Termino haciendo una visita espiritual a la Capilla de Lepanto, para postrarme ante el Obispo Irurita, y rezar por el próximo Obispo de Barcelona…

Este artículo ya lo publiqué hace tres veranos, pero ahí va el enlace para quien quiera empaparse sobre el tema.

Jorge López Teulón

* Escrito publicado en el blog "Victor in Vinculis" en la web "Religión en Libertad"
* Jorge López Teulón es sacerdote de origen barcelonés incardinado en la diócesis de Toledo

sábado, 18 de mayo de 2019

Los rojos de la guardia civil su lealtad a la República les costó la vida

Durante los años de la guerra española, fueron muchos los mandos y agentes de la Guardia Civil que no sucumbieron a los cantos de sirena de la «Nueva España». El mismo Franco pudo constatar que, en muchos lugares donde creía indudable el triunfo de su golpe militar, le salían al paso guardias civiles dispuestos a defender la legalidad del Gobierno al que servían, como siempre había aconsejado el duque de Ahumada, fundador del cuerpo. En este libro estremecedor se describen las terribles circunstancias por las que se vieron obligados a pasar aquellos guardias «rojos» que, por su lealtad a la República, tuvieron que comparecer ante los piquetes de ejecución formados por los vencedores en 1936, así como las historias de quienes se salvaron de ellos y pasaron a poblar las cárceles y los campos de concentración creados por las autoridades franquistas para eliminarlos. Desde la checa Spartacus a la comandancia de Marruecos, desde Córdoba a Cataluña, el autor, perteneciente a los Servicios Secretos de Información del cuerpo durante muchos años, nos informa de la brutal represión sufrida por los miembros de la Guardia Civil, que además atestiguan los documentos reproducidos en estas páginas. Una demostración de que a veces la lealtad impone un alto precio que pagar.

jueves, 7 de febrero de 2019


Es aterrador: 215 millones de niños y niñas trabajan en minas, canteras y fábricas por todo el mundo. Todos los países han firmado un acuerdo para erradicar el trabajo infantil como eje central de sus políticas nacionales de educación. Sin embargo, India es el país con una mayor mano de obra infantil del planeta. Si el proyecto de ley se aprueba, prohibiría el trabajo infantil para menores de 14 años y todo trabajo peligroso para menores de 18. Esta iniciativa además incluye soluciones para que la ley no afecte a las familias más pobres, asegurando el derecho a la educación gratuita y proponiendo becas para compensar las pérdidas económicas de estas familias.

India es el centro neurálgico mundial del trabajo infantil. Niños de tan solo cinco años son vendidos a los traficantes y luego forzados a trabajar como esclavos, sujetos a multiples abusos y maltratos físicos. Esta histórica ley prohibiría cualquier forma de trabajo infantil para menores de catorce años y ofrecería ayudas para que las familias más pobres pudiesen mantener a sus hijos en la escuela. Pero los parlamentarios han dejado que esta ley se les escurra de la agenda, mientras los grupos defensores de los derechos de los niños de India dicen que necesitan nuestra ayuda para aumentar la presión pública ahora.

Los críticos de la ley dicen que el problema real no son las leyes, sino su falta de aplicación. Y es cierto que en los últimos tres años solo el 10% de 450.000 denuncias contra el trabajo infantil fueron tramitadas bajo la débil legislación actual. Pero la nueva ley vendría a apretar las tuercas del problema. La Policía ya no estaría supeditada a la orden de un juez para poder actuar. Cualquier forma de explotación comercial del trabajo de menores de 14 años sería penalizada, y en vez de sancionarlos con multas o con cortas condenas carcelarias, los culpables se enfrentarían a duras penas.

A pesar de que la mayoría de los parlamentarios indios dicen que apoyan la ley, no sienten que haya una urgencia política para someterla a votación. Pero con cada día que pasa, más niñas y niños son forzados a una vida miserable dentro de inhumanos talleres y fábricas.

Desde la comunidad de Avaaz se unen con la idea de crear una ola de atención sobre este proyecto de ley y presionar a los legisladores para que la aprueben. De este modo, proponen una firma de esta urgente petición para reenviarla a todo el mundo. Cuando haya un millón de firmas pretenden entregar este mensaje al Parlamento junto con niños que en su día vivieron estas terribles experiencias:

martes, 16 de enero de 2018

La Cataluña de Companys: “le rociaron de gasolina, le quemaron vivo y lo tirotearon”

quienresponde

El anarquista Josep Recasens fue conocido como el "Sec de la matinada". Se ganó a pulso el terror que profesaba tras haber quemado vivo el médico de la prisión de tarragona, Josep M. Vives.

Luis Climent, en el clásico Rojos en Tarragona y su provincia, nos describe este episodio así: "Uno de los principales asesinos tarraconenses denominación Recasens, elemento indeseable bajo todos los Conceptos -fallecido Cuando los sucesos de Mayo- guardaba resentimientos personales con el facultativo".

El hecho es que en una de sus estancias en la cárcel, antes de la revolución, había provocado un incendio para fugarse, resultando tener quemaduras. Pidió al médico que le recomendara salir de la cárcel debido a su estado. Pero éste se negó.

Recasens juró vengarse del señor Vives. Al estallar la revuelta, no tardó un día en ir a su casa acompañado de dos compañeros. Le hicieron montar en su auto hasta llegar a la carretera donde le hicieron bajar y le rociaron de gasolina, prendiéndole fuego. Mientras que agonizaba dando gritos espeluznantes, lo tirotearon.

Así fue la esperpéntica ‘cabalgata roja’ de Valencia en 1937



Se ha informado que este evento corresponde a una “tradición” republicana, pero la verdad es que sólo se celebró una vez, en la mañana del domingo 10 de enero de 1937, así que de tradición no tiene nada. Además de ello, cabe preguntarse si recuperar ese evento es una buena idea, si aquella iniciativa es asumible por los valencianos de hoy en día, y si sería presentable en un país democrático un espectáculo como el que se dio aquella mañana de 1937 en las calles de Valencia.

La ‘cabalgata roja’ surgió de la prohibición de la cabalgata de Reyes

La cabalgata roja se llevó a cabo porque al trasladarse el gobierno republicano a Valencia a finales de 1936, el presidente socialista Largo Caballero prohibió la cabalgata de los Reyes Magos por tratarse de una fiesta religiosa. Es un paradoja que el ahora alcalde de Valencia reanude este esperpento invocando la palabra “libertad”, cuando la cabalgata roja no surgió de la libertad, sino de la imposición y la prohibición. Como suprimir la cabalgata de Reyes, sin más, habría provocado bastantes disgustos, el gobierno republicano decidió sustituirla por una “Semana Infantil” que incluía, como las fiestas navideñas, una cabalgata festiva y regalos para los niños. Pero los parecidos se acababan ahí. La nueva cabalgata la organizó el Ministerio de Instrucción Pública, en manos del comunista Jesús Hernández Tomás. El Ministro no se cortó a la hora de que su partido, el PCE, se apropiase de la cabalgata en todos los sentidos.

Un busto del socialista Largo Caballero y una carroza de homenaje a la URSS

El Abc de Madrid, incautado por el gobierno republicano y subtitulado como “Diario republicano de izquierdas”, informó de la cabalgata en estos términos el lunes 11 de enero de 1937: “Algunos de los niños obsequiados estos días iban en la cabalgata llevando banderas y carteles con inscripciones de gratitud al pueblo y al Gobierno.” “Abría marcha una sección de Guardia municipal montada, en traje de gala. A continuación, un gran busto de Largo Caballero, con un saludo del pueblo al jefe del Gobierno; niños con ramos de flores, ofrenda de los jardines valencianos; la bandera nacional escoltada por 70 milicianos“ (…) “varias carrozas, destacándose una que era una cada de la que salía una cabeza de Franco” (…) “otra de homenaje a Rusia, que era un gigantesco soldado y un grupo de niños que simbolizaban la gratitud de éstos hacia el pueblo ruso y, finalmente, una alegoría de la República y niños que entonaban diversos cánticos.”

Una banda de música formada por milicianos en la cabalgata roja 

Es curioso ver que en aquella cabalgata roja iban policías, milicianos y una representación de un soldado ruso, pero ahora Ribó ha prohibido la presencia de la Policía y del Ejército en la cabalgata de los Reyes Magos. Debe ser que si sustituimos a los policías y a los milicianos comunistas por policías y militares de un Estado democrático, a Ribó ya no le agrada la cosa.

La cabalgata incluía una efigie del dictador y genocida soviético Stalin

La revista "Crónica", en su número de 17 de enero de 1937, daba más detalles sobre la composición de la cabalgata roja:

"Abrió marcha una Sección de motoristas.
A continuación, sesenta milicianos con bandas de música y cometas.
Una miliciana a caballo.
Todas las banderas de las organizaciones políticas y sindicales.
Figura simbólica de España, representada por una joven amazona, que hacía ondear la bandera de la República e iba escoltada por otros sesenta milicianos, con otra banda de música."

Es decir, muchos milicianos, banderas de partidos y sindicatos -de izquierdas, claro- pero nada de Reyes Magos. Otro punto de la crónica coincide con lo informado por Abc unos días antes:

"Después desfiló la segunda carroza monumental, inspirada en el agradecimiento de España a la República soviética. Destacaba la figura gigantesca de un soldado ruso, ante el que descendía una escalinata repleta de niños. Los adornos que formaban las barandillas de esta escalinata eran grandes letras que decían U.R.S.S."

Es curioso: se retoma ahora esta fantochada con el lema de ""Libertad, Igualdad y Fraternidad"", cuando dicha cabalgata se inició entre homenajes a un régimen totalitario. Y los homenajes no se limitaron a mencionar a la URSS y a mostrarle agradecimiento. “Crónica” mostraba una de las efigies que desfilaron en la cabalgata roja, la del brutal dictador soviético Stalin, uno de los más grandes genocidas del siglo XX:


En su número del 20 de enero de 1937, la revista “Mundo Gráfico” publicó más imágenes. Vemos, por ejemplo, a niños haciendo el saludo puño en alto de socialistas y comunistas:


Vemos también la carroza de homenaje a la URSS de la que había informado “Crónica”:


En el Archivo Rojo, cuyos fondos están ahora disponibles en la web del Ministerio de Educación, también se pueden encontrar más fotos de esa cabalgata roja. Vemos, por ejemplo, una pancarta de “niños antifascistas” evacuados de Madrid y El Escorial:


En otra foto vemos uno de los pasos de la cabalgata roja, ridiculizando a curas, banqueros, militares y falangistas:


En la siguiente imagen vemos a niñas con flores escoltando la bandera del Partido Comunista:


Y aquí milicianos portando un enorme retrato del presidente del Gobierno republicano, el socialista Francisco Largo Caballero:


El esperpento se completaba con una alegoría de la República puño en alto y con una gran estrella roja a sus espaldas:


Christopher H. Cobb, en su estudio "El Agit-Prop Cultural en la Guerra Civil", publicado por la Universidad de Kingston, comenta lo publicado por el periódico anarquista valenciano "Fragua Social", de la CNT, en su número del 13 de enero de 1937, a modo de queja sobre la instrumentalización comunista de la cabalgata: "Bandas de música a granel. La Internacional a todo pasto."

¿Es esto lo que quiere recuperar Joan Ribó? ¿Es este espectáculo totalitario lo que quiere poner en el lugar de la fiesta cristiana de los Reyes Magos?

viernes, 12 de enero de 2018

La misteriosa cripta de Bilbao donde señalaron a los anarquistas.


La cripta del misterio

Si buscas en google Bilbao  4 de Enero... verás que...

Es un poco vergüenza de Bilbao esta desmemoria. No nos gusta la historia, salvo para tergiversarla. Con razón. El que no le guste, que no siga leyendo.

Esa fecha no le dice nada ni al uno por ciento de la población del país de los museos por la paz. Y de las grandes comisiones parlamentarias en memoria y honor de todas las víctimas. El país, en fin, de la memoria histórica. Donde los aplaudidores y apoyos de las manos manchadas de sangre de hoy, lo justifican porque, es que, … ¡hubo Franco! Hace 70 años. Pero me temo que no sólo hubo Franco.

Hay muy buenas razones para no querer saber. Entre los pocos que se acuerdan, a los más les molesta. Y los menos no quieren molestar a los más. Lo de todas las víctimas, frase tan en boga, es otra de las mentiras del país de los cuentos. Hay responsabilidades que son demasiado extendidas, y muy difíciles de “explicar”. Ni siquiera Laurita Mintegi podría hacer ese prodigio, porque hablamos de un “delito” de opinión anterior a Franco. Es mucho mejor cubrirlas con un espeso manto de silencio.

El ejercicio de olvido tiene su mérito. No habrá muchos en Bilbao que no hayan pasado alguna vez por su cementerio. Y lo primero que uno ve son unas escaleras monumentales que parecen descender a un infierno helado. Dejemos que lo cuenten en el periódico del PNV. Muestra bien lo difícil que es ocultarlo, y la habilidad de la gimnasia de memoria creativa.

La visita comienza, ateniéndose a un orden geográfico, en la cripta que recibe al visitante junto a la entrada principal. Una escalera desciende a un lugar sobrecogedor, cubierto por la humedad. Durante años pudo leerse, donde hoy dice Cementerio de Bilbao, otro lema bien distinto: Los 300 mártires de Bilbao. La historia se cuenta rápido. Bilbao fue bombardeada por la aviación alemana -rebelde, en aquellos tiempos- en repetidas ocasiones entre los años 1936 y 1937. Como represalia a aquella atrocidad, un grupo de ciudadanos asaltó la cárcel de Larrinaga y los barcos-prisión Altuna Mendi y Cabo Quilates, donde dieron muerte a los detenidos. Sus huesos reposan en la cripta señalada y cada año dos misas encargadas por la asociación de ex combatientes, en septiembre y enero, recuerdan aquellos episodios violentos.

Quien se anima a entrar en lo que en el cementerio de Bilbao llaman “la cripta”, si se la abren, encuentra una pieza rectangular en la que tres paredes son nichos de mármol negro. Cinco alturas por sesenta y ocho columnas, de las que todas (340), menos tres, están ocupadas y nominadas.

La historia se cuenta rápido. Mejor así, para no enterarse de mucho. Como represalia a aquella atrocidad -los bombardeos aéreos-, dieron muerte a los detenidos. Como si fuera normal. Como si, por ejemplo, los ingleses hubieran asaltado los campos de prisioneros de guerra alemanes después de cada bombardeo de Londres. O los alemanes sus propios campos de prisioneros. Con la diferencia de que el bombardeo del cuatro de enero produjo entre tres y seis muertos (según las fuentes). Y la atrocidad, para el periódico del PNV, es esa; y no el linchamiento de más de 200 encarcelados por un delito de opinión imaginario.

Dos de los aviadores alemanes se tiraron en paracaídas, tras ser alcanzados por cazas republicanos. Uno de ellos fue muerto por la gente, que llevó el cadáver delante la consejería de Gobernación, en La Bilbaina. El consejero, Telesforo Monzón, les pidió que se disolvieran. Y se “disolvieron”  hacia los edificios que el Gobierno Vasco había dedicado para encerrar a aquellos de los que podía suponer que tuvieran simpatía por el alzamiento. Digamos que hubieran ocupado cargos públicos durante la monarquía. O fueran curas, no nacionalistas. Grandes delitos.  Una vez llegados a las prisiones, empezó el linchamiento – hoy convenientemente olvidado. Algunos guardianes, y no pocos civiles (como Luisa Urquijo, Superiora General del convento e instituto de Los Ángeles Custodios) hablaron por teléfono con el consejero Monzón para avisarle del asalto. Hacia las cinco de la tarde. Como si no lo supiera.

Se lo pensó durante cuatro horas, hasta que finalmente a las nueve de la noche se presentó, junto a otros dos compañeros del gobierno, y paró los asaltos. Con eso se salvaron tres. Doscientos veinticinco, no.  Estaba a unos 15 minutos, en caso de haber ido andando. 800 metros. ¿Cinco minutos en coche?

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También avisaron a Jose Antonio Aguirre. Este, al menos, sí parece que tuviera cierta conciencia de mala actuación. O de falta de. En 1956 dejó escrito:

Llegó el 4 de enero, en el cual más de 200 prisioneros nuestros en las cárceles fueron asesinados por nuestro “populacho”. Y no diré ahora palabras nuevas. Por todo América, en conferencias dadas en 22 universitarias, di frente a este problema diciendo somos culpables nosotros, yo el primero en nombre del Gobierno, porque nos fallaron los resortes del mando en aquel momento.

Se puede explicar así, si llamamos “resortes” a la voluntad. Debió de ser Aguirre el que ordenó a Monzón parar los linchamientos, tras cuatros horas. Más tarde le pidieron al lehendakari la dimisión del consejero de Gobernación, desde su propio partido. Vergüenza, supongo. Pero no la concedió.

Si entras en el cementerio de Bilbao (en Derio), lo primero que verás son unas escaleras que no entiendes a dónde bajan. Nada lo indica.

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Es mejor no entrar, y no saber, porque se trata del infierno. Y está helado. Y además lo tienen cerrado. Lo de todas las víctimas y los museos de la paz son cuentos. Los que quieren pensar en una II República idílica tendrían problemas de digestión. Ya se echaron los trastos a la cabeza en su época, pasándose el bochorno de unos a otros:

En el I Congreso Mundial Vasco, celebrado en el exilio (París, 1956), Telesforo Monzón acusó al batallón UGT-8 [Jean Jaurès] de las matanzas en las prisiones, dando lugar a un grave altercado con los socialistas.

"Luego parece que se pusieron de acuerdo en señalar a los anarquistas".

Pero al final se trata del mismo pueblo elegido que se ha tirado 30 años pensando que si ETA asesinaba a alguien, algo habrá hecho. O es porque hubo Franco y tal; y ya se sabe. Como dice Mintegi. Así que mejor hacemos como que La Cripta no existe, aunque nos la tropecemos de bruces en cada despedida.

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Y el cuatro de enero, en Bilbao, ¿pasó algo? Nunca ha habido una masacre mayor en toda la historia de la villa. Pero preferimos silbar, en lugar de intentar digerirla. Esperemos que no conocernos sea una solución adecuada. No suele serlo, pero no somos capaces de otra.



La Cripta, en números:

25 de septiembre (1936)

En el barco Cabo Quilates: 83
En el barco Altuna Mendi: 29
4 de enero (1937)

En el colegio convento de los Ángeles Custodios: 112.
En El Carmelo de Begoña: 76
En la cárcel de Larrínaga: 19
En la Casa Galera: 18
Lista de todos los nombres del cuatro de enero
Total: 337



 A la entrada de la cripta, todo lo que se explica sobre su motivo es:

""Bilbainos, silencio y oración, honran al ejemplo, ayudan a la imitación"".

Con lo que se le podría llamar la cripta del misterio. Porque el enterramiento principal del cementerio -o lo primero que ves- es una especie de fosa común, en versión de lujo -pero desatendida-, con nichos sin fecha, y ningún motivo aparente. La vergüenza de Bilbao.

La cripta del misterio



El atentado fallido de los anarquistas a Franco en Tenerife


Franco,atentado fallido en Tenerife...

Una nueva investigación detalla el frustrado plan anarquista para asesinar al general, el 14 de julio de 1936, cuatro días antes del pronunciamiento que desembocó en la Guerra Civil



Antonio Vidal Arabi.
Antonio Vidal Arabi.


SOL RINCÓN BOROBIA ""¡Socorro, auxilio, pistoleros!"", gritó Franco al ver que intentaban entrar por la fuerza en su habitación de la Comandancia Militar de Canarias, hoy Capitanía General de Santa Cruz de Tenerife. Llevaba pocos meses en la capital tinerfeña, pero ya sabía que un día de ésos iba a ser el objetivo de un atentado, así que tomaba sus precauciones. Entre ellas, dormir con las puertas y ventanas cerradas a cal y canto.

La decisión de matarlo fue tomada en una reunión entre varios miembros del Comité Confederal de Canarias y la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Sin embargo, este plan nació abocado al fracaso; uno de los allí reunidos traicionaría a sus compañeros e informaría de sus intenciones a altos mandos militares.

El libro «Crónica de vencidos», del investigador Ricardo García Luis, recoge varios testimonios sobre ese intento de atentado a Franco la noche del 14 de julio de 1936. Uno de ellos es de Antonio Tejera Alonso, conocido como «Antoñé». Según el autor, este santacrucero fue uno de los tres anarquistas que quisieron matar a Franco aquella calurosa noche.

No estaban solos. Tenían ayuda dentro y fuera de la organización. Una de las colaboradoras imprescindibles para que su plan saliera bien era María Culi Palou, una catalana de 42 años. Era la propietaria del restaurante Odeón, ubicado en la Rambla Pulido, pero también regentaba la cantina de soldados que había en la misma calle. Conocida como Maruca, pasó muchos años en prisión acusada de ayudar a la resistencia que luchaba contra la dictadura. En su ficha consta como agente de enlace de elementos extremistas y fue juzgada y condenada el 11 de enero de 1937 junto a 60 personas más. Diecinueve meses antes de eso, Maruca estaba libre y, como cada día, el 14 de julio de 1936 abrió la cantina para atender a los clientes. Además de los habituales soldados y algún que otro civil, se encontraban tres personas con la cabeza en otra parte. No habían acudido para pasar un buen rato, sino para asesinar a Franco.

Aunque el investigador desconoce la identidad de uno de los tres anarquistas, sí está seguro que los otros dos eran Antoñé y Martín Serarols Treserras, conocido como «El Catalán» y fusilado el 9 de enero de 1937 por pertenecer al Comité de Defensa Confederal de Canarias. García Luis no sabe exactamente cómo ocurrió, si esperaron a que se fueran los clientes del bar o lo hicieron cuando no miraba nadie, pero el caso es que en algún momento de la tarde-noche, se colaron por una trampilla de la cantina y subieron hasta el corredor que conducía a la habitación del general.

La información de que Franco planeaba un golpe de Estado no se quedó entre las cuatro paredes de su despacho ni fue un secreto especialmente bien guardado, por lo que llegó hasta los oídos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de la Defensa Confederal de Canarias y de la Federación Anarquista Ibérica. Estas organizaciones contaban entonces con la ayuda de Antonio Vidal Arabi, un intelectual catalán que vivía en Santa Cruz. «Este hombre fue el cerebro de la conspiración», sostiene el autor del libro.

Antoñé siempre lo describió como una persona muy inteligente y en 1936 fue uno de los que acudieron a ver a Manuel Vázquez Moro, gobernador civil de la República en la provincia tinerfeña, para pedirle armas y acabar con quienes planeaban el golpe de Estado. Ante la negativa de Vázquez, decidieron actuar por su cuenta.

Pero en la reunión en la que se decidió asesinar a Franco, había un traidor. Tal vez no se planteó la deslealtad entonces, pero no tuvo dudas cuando un militar -retirado a la fuerza al entrar en vigor la «ley Azaña»- le advirtió de que una vez Francisco Franco se hiciera con el poder él iba a ser detenido y fusilado. El investigador asegura que el militar conocía muy bien a esa persona e incluso eran de la misma isla. «Hizo barbaridades» y era uno de los activistas más radicales. «Tú no escapas. Vas a morir si no colaboras», le dijo el militar. Y decidió colaborar.

Ajenos a este hecho, la tarde noche del 14 de julio de 1936, los tres anarquistas comenzaron a subir por la trampilla que conectaba la cantina de Maruca con las dependencias que ocupaba el general. Cuando llegaron a la azotea de la cantina, se dirigieron al corredor que había encima del jardín de la Comandancia Militar y lo recorrieron hacia la puerta que daba a la habitación de Franco. Una vez frente a ella, la encontraron cerrada e intentaron abrirla a la fuerza. No hubo forma. El general, alertado por el ruido, comenzó a pedir auxilio y finalmente se arrojó a la plaza Weyler.

Al menos, ésa es la versión de Antoñé. Según el anarquista, si Franco hubiera sido «un hombre valiente y sereno», habría acabado con la vida de los tres "como si fueran perros", ya que él podía observar lo que ocurría fuera, mientras que los que intentaban matarlo no veían la habitación por la forma en la que estaba enrollada la persiana.

Ricardo García Luis explica en su libro que este intento de atentado también fue recogido por Joaquín Arrarás, biógrafo del dictador, en su libro "Franco, 1939". No obstante, difiere del testimonio de Antoñé. Según Arrarás, "los sicarios pretendían escalar la tapia del jardín y llegar por él al pabellón central, donde se hallaban las habitaciones de Franco. Cuando se encaramaron en la tapia, uno de los centinelas del jardín les echó el alto y, como no respondieron, hizo fuego poniéndoles en fuga".

El teniente general Francisco Franco Salgado-Araujo, en su libro «Mi vida junto a Franco», también escribe sobre este hecho. "Entrado el mes de julio, ante la insistencia de la información anónima que recibía, en la que se decía que los planes para asesinar a Franco seguían preparándose, decidí reforzar la guardia de Capitanía y aumentar la escolta personal de oficiales". Salgado-Araujo continúa el relato: "En el indicado centro militar había una escalera que comunicaba el jardín con las habitaciones particulares del comandante general y señora. Un atardecer, varios soldados que estaban de servicio notaron que alguien se movía y resguardaba por los árboles que estaban junto a la tapia del edificio. Dispararon rápidamente haciendo huir a varios individuos. Eran tres y se internaron por calles recién abiertas que había en aquel sector". Este teniente general, al contrario que Antoñé, no describe a un Franco asustado: "Franco, que estaba acostado, se enteró de lo sucedido, pero no le dio importancia y siguió descansando", asegura en su libro.

Las tres versiones difieren de cómo ocurrieron los hechos. Mientras el biógrafo de Franco informa de que el intento de atentado fue el 13 de julio, el anarquista lo fecha el 14. Aunque Antoñé no desveló a García Luis su participación en lo sucedido (durante su relato sí se le escapó un «estábamos», su hijo Antonio, ya fallecido, le aseguró al autor de «Crónica de vencidos» que su padre le había contado muchas veces cómo intentó matar a Franco.

Días después del frustrado plan, el 18 de julio de 1936, se produjo el pronunciamiento militar que desembocó en la Guerra Civil española.

La tripulación del "Tinerfe", atracado en el muelle norte del Puerto de Santa Cruz, se debió llevar un susto tremendo cuando varias personas lo abordaron un día de septiembre de 1936. Entre ellas, Antonio Vidal Arabi, que meses antes había planeado el atentado fallido contra Franco en la capital tinerfeña.

Antonio Vidal llegó a Tenerife desde Barcelona en 1923. Vivió durante un tiempo en la calle Castillo, hasta que compró un solar en el 66 de la avenida San Sebastián y se hizo una casa. Allí vivió muchos años con su familia. Era un activista convencido del Comité de Defensa Confederal de Canarias. Considerado un intelectual muy inteligente, fue, según asegura el autor de «Crónica de vencidos», Ricardo García Luis, el cerebro del plan para asesinar a Franco el 14 de julio de 1936.

Con una gran sensibilidad para el arte, trabajó como escultor. No obstante, se ganaba la vida haciendo lápidas de mármol y de piedra. Su negocio creció tanto que tuvo que trasladarlo desde su casa a un local al lado del cementerio de San Rafael y San Roque de la capital tinerfeña. Su actividad política le obligó a firmar los menos papeles posibles. Por eso, aunque el local de Antonio aún está en el mismo lugar, sigue vacío. «No hay papeles que demuestren de quién es para poder venderlo», explicó García Luis. A pesar de que García Luis desconoce la identidad de uno de los tres anarquistas que atentaron contra Franco, se resiste a creer que el tercero fuera Vidal Arabi. «No podían arriesgarse a que alguien como él fuera arrestado», indica.

Las actividades políticas de este catalán le obligaron a esconderse muchas veces. Según García Luis, el día que asaltó el «Tinerfe» tenía la intención de ir en busca de ayuda para luchar contra el régimen de Franco. Sin embargo, nunca volvió. El investigador cree que se fue a Estados Unidos. De todas formas, nadie volvió a saber de él en la isla.

Antoñé, señalado bajo una «x», posa con varios compañeros y niños.
Antoñe, señalado con una x, posando con varios compañeros y niños.